sábado, 3 de mayo de 2014

 ¿EN QUÉ PIENSA EL CABALLO?: CONSEJOS PARA COMPRENDERLE MEJOR

Para comunicarse, los equinos utilizan un lenguaje particular. Además, como ocurre con los humanos, tienen su propia personalidad, por lo que no siempre todos los binomios se entienden. Para lograr una buena relación entre ambos son necesarias pequeñas dosis de psicología, paciencia, afecto, respeto y, cómo no, mucha confianza mutua.
Aproximaciones difíciles en el prado o en la cuadra, bloqueos sin motivo aparente y bruscos cambios de humor, miedos incontrolables, reacciones incomprensibles en plena ducha o durante un paseo... todo cuestiones delicadas que parece imposible solucionar... El comportamiento de un équido es, en ocasiones, un verdadero enigma. ¿En qué piensa un caballo? En el exterior parece feliz y se muestra juguetón, pero en cuanto entra en el box se pone agresivo o triste y desarrolla vicios y tics o comportamientos anormales. Igual que si fuera un crío, el animal en ocasiones solo está demandando un poco de atención. Es importante que el jinete esté atento a lo que el caballo le dice; que le hable y le muestre su interés. Debe preocuparse por él y por su educación. De este modo, con un poco de psicología y algo de razonamiento analítico, las situaciones más desesperantes pueden tener una fácil solución. El caballo es capaz de entendernos y de comunicarse con nosotros, a condición, eso sí, de que exista un respeto mutuo. Un équido despreciado, maltratado o reprimido sin motivo puede llegar a suponer un problema real para su jinete, pues este animal de huída cuenta con una excelente memoria. No lo olvidemos.

ENTENDIMIENTO CORDIAL


Observar y comprender los gestos del caballo, su lenguaje corporal, vocal y facial es importantísimo para lograr establecer una buena relación con él. Además, la edad, la raza equina, el nivel de doma y la pedagogía también ayudan. Pero, dejando aparte el bagaje en cuanto a conocimientos caballares, cabe decir que tanto la personalidad del propietario como la de su montura igualmente son factores influyentes cuando se trata de trazar lazos de amistad. Las afinidades entre individuos se crean gracias a los puntos de conexión (complementarios o antagónicos) existentes entre ambos. Los caracteres o bien se agradan o pueden repelerse. También dicen que los polos opuestos se atraen. Por lo general, un jinete excesivamente sensible y emotivo trabaja mejor con un caballo tranquilo (que no se espanta ante el más leve sonido, ni se embala llevándose consigo todo cuanto encuentre por delante en su huída). Por el contrario, un jinete temerario, lleno de coraje y seguro de sí mismo probablemente preferirá montar a un caballo de la misma naturaleza (con mucha sangre y lleno de nervio). Asimismo, es factible que al propietario serio y disciplinado no le entusiasme trabajar con un ejemplar lento y perezoso.

ACERCARSE EN EL BOX
Se recomienda acercarse al caballo que está en el box llamándole por su nombre y abordándolo lateralmente, acariciándole el cuello. Si el jinete se le aproxima por detrás y le asusta, el ejemplar puede soltarle una coz. Por ello, antes de entrar, conviene estudiar cuál es la actitud del équido. Puede volverse de espaldas como signo de estar relajado o, por el contrario, demostrando una ausencia total de interés. Su cuerpo y su cabeza aportan valiosa información acerca de su estado anímico. Las extremidades, por su parte, transmiten mensajes muy precisos. Si escarba con uno de sus anteriores, el animal está demandando algo en concreto o se prepara para revolcarse. Las operaciones de limpieza y cepillado del caballo permiten al jinete conocerle mejor, además de revelarle cualquier problema de salud que padezca el animal. Un équido postrado, indiferente ante lo que pasa frente a él o apagado da muestras de fatiga o sufrimiento físico o psíquico. Si está agresivo, presto a morder o a botarse cuando se le limpian los cascos, es posible que recuerde un maltrato anterior o que haya sido mal educado. Como ocurre con los humanos, los equinos también pasan por periodos de estrés, de alegría y felicidad o de tranquilidad. La rutina del trabajo en el caminador, los esfuerzos intensos durante una competición o un entrenamiento excesivo perturban al animal, y éste reacciona con un cambio en su habitual forma de comportarse. Irascible o nervioso cuando hay que entrenar o bien en el momento de volver al box, él también necesita sus momentos de evasión. Por ello, es muy importante que goce de periodos de libertad en el prado y que salga de paseo regularmente.

¿TUMBADO TODO EL DÍA?
Como muchos otros cuadrúpedos herbívoros, los caballos dormitan alrededor de 4 horas diarias de pie o tumbados alternativamente, con el objetivo de dar descanso a sus extremidades. Sin embargo, algunas actitudes anormales deben llamar la atención del propietario. Si el ejemplar está demasiado tiempo estirado, hay que sospechar que algo se cuece en su interior. Un ritmo de trabajo sostenido no justifica forzosamente una fatiga extrema, por lo que se recomienda consultar con el veterinario.

HA DEJADO DE COMER
Por nervios, estrés o neurosis, un caballo puede dejar de comer. Es, entonces, tarea del propietario descubrir si ello es un simple indicio de que el ejemplar tan sólo reclama algo de atención o afecto o bien si el problema es mayor. En ese caso, puede ser necesario establecer un estricta vigilancia con visita del veterinario incluida. En ocasiones, el caballo se aburre y se siente prisionero de un modo de vida que no se complementa bien con su naturaleza. Si el ejemplar no tiene contacto con otros sujetos, no sale de paseo o se ve privado de una correcta alimentación, su equilibrio particular se verá afectado. Un caballo feliz suele recuperar el apetito con mucha facilidad. Aire fresco y espacios amplios siempre son una buena combinación para cualquier équido.

HUIDAS EN EL PRADO

Algunos caballos reaccionan de forma distinta cuando se encuentran en un prado o en medio de grandes espacios naturales. Su naturaleza salvaje se manifiesta de forma repentina y les empuja a partir al galope, sobre todo si se trata de un ejemplar joven y miedoso, poco acostumbrado a llevar la silla o convaleciente de una herida física o moral. Además, un animal que se encuentre en manos de un nuevo propietario podrá demostrar cierta desconfianza mientras espera detectar las primeras muestras de simpatía. La libertad siempre es un bien muy preciado a ojos del caballo, ser independiente y sociable a la vez. Por eso, para conseguir su afecto es muy importante visitarlo con regularidad, hablarle con cordialidad, acariciarle y premiarle con alguna que otra golosina. Amado y respetado, el équido reconocerá a su propietario con alegría y, posiblemente, se dejará tentar por un dulce a la hora de aceptar la silla sin problemas.
MIEDO AL VAN

Paciencia, paciencia y paciencia. Solamente así se consigue que el equino que siente pavor ante la idea de subir al van logre vencer ese terrible miedo. Además, es importante tratarle con gestos suaves (desprovistos de cualquier muestra de brutalidad) y formularle demandas muy claras que permitan que entienda que no hay peligro alguno por el hecho de subirse a la rampa. Eso sí, jamás debe mentírsele. El caballo confía en su jinete y tiene memoria; si éste le engaña o decepciona, lo recordará.
PÁNICO A LOS VEHÍCULOS

En el transcurso de un paseo, un caballo se lanza a la fuga tras ver un tractor rojo en el campo. Si un jinete novato tira de las riendas para frenarlo, el ejemplar asociará el tractor rojo con el dolor y lo registrará para su próxima excursión. Para dominar al caballo, antes es importante conocer cómo piensa y reacciona. Como no es un depredador, es importante darle cierta libertad para que pueda analizar la situación por sí mismo y comprender cuál es su entorno. Provocar dolor en un animal asustado no hace sino reforzar su miedo
.

lunes, 28 de abril de 2014

Equinoterapia

 ¿Qué es la equinoterapia?

La equinoterapia es una terapia realizada por profesionales de salud física que tratan la rehabilitación de niños, adolescentes y adultos a nivel neuromuscular, psicológico, cognitivo y social por medio del caballo como herramienta terapéutica.

¿Cómo debe ser un caballo de equinoterapia?

El caballo de equinoterapia es una herramienta fundamental, y la cual debe ser elegida muy bien ya que la persona encargada de realizar las sesiones tienen mucha responsabilidad y debe conocer muy bien al caballo y tener mucha confianza en él ya que la persona que lo monta tiene una discapacidad física o psicológica y cualquier repullo o brinco que de el caballo podría tirar a esa persona al suelo.

El caballo es un animal nervioso, con temor a lo desconocido, a lo imprevisto o a lo peligroso. Es sociable, con una buena predisposición natural para complacer y colaborar. Es inteligente y posee una gran memoria, almacena todas sus experiencias y hace uso de ellas, esto le ayuda a adaptarse a los cambios del entorno. Por ello el caballo utilizado en equinoterapia tiene que ser un caballo que en cuyo pasado no haya tenido malos tratos, ya que al tener malas experiencias lo recuerdan y pueden tener algún tipo de resabios. 
Los caballos son seres sensibles a la atmósfera, por lo que son capaces de valorar el estado de ánimo del jinete, percibe al instante las características particulares de quien le monta (timidez, confianza, nerviosismo…) y se adapta a el.Por ello el caballo de terapia, debe ser sumiso, tranquilo, dócil… y que demuestre sensibilidad a la ayuda del jinete. Debe ser manso en el trato con personas.

Beneficios de las terapias

Los terapeutas emplean el rítmico movimiento del caballo y todos los elementos que rodean la práctica de la equitación, para tratar aquellas partes físicas o aspectos psíquicos que interesan. La combinación de los ritmos, los movimientos que transmite el caballo, el calor, la postura del paciente sobre éste y su respuesta al movimiento, son los que estimulan y movilizan al paciente, pudiendo conseguir estímulos que recorren toda su anatomía. El entorno, el aire libre, en plena naturaleza, el aspecto afectivo que se crea con el caballo y el clima lúdico de las sesiones, predisponen al paciente, anímicamente, para su colaboración. 

- Beneficios físicos:
  • Regulación del tono muscular.
  • Mejora del equilibrio, postura y coordinación.
  • Aumento de la fuerza y resistencia.
  • Mejora de la destreza motora.
  • Mejora la lateralidad.
  • Automatización del patrón de locomoción.
  • Permite un mejor conocimiento del esquema corporal.
  • Desarrollo del sistema propioceptivo.
  • - Beneficios psicológicos

  • Aumenta la autonomía y el autocontrol.
  • Estimula la comunicación y las relaciones sociales.
  • Mejora la expresión verbal aumentando su vocabulario.
  • Aumenta la autoestima y la autoconfianza.
  • Potencia la atención y la concentración.
  • Mejora la memorización.
  • Mejora el control emocional.
  • Favorece la integración.
  • Aquí os dejo un vídeo muy bueno:



    sábado, 26 de abril de 2014

    El Polo: ¿Deporte de ricos?





    El polo es un deporte poco conocido en España y se juega principalmente en Andalucía, Cataluña y Madrid lo forman dos equipos de 4 jugadores cada uno montados a caballos, que intentan llevar la bocha(bola) de madera o plástico(normalmente de plástico) hacia la portería rival, por medio de un taco o mazo cuyo objetivo es el de marcar más goles que el equipo rival.

    Copa Memorial de S.M el Rey D. Alfonso XIII, el Torneo Ciudad de Barcelona, y la Copa de Oro de Sotogrande son algunos de los torneos más importantes en España y tienen un prestigio Internacional.
    A parte de los torneos nacionales mencionados anteriormente, también se organiza un campeonato mundial, y entre 1900 y 1936 el polo fue deporte olímpico y  la Real Federación Española de Polo consiguió una medalla de plata en 1920. También cabe destacar que los certámenes más importantes se llevan a cabo en Argentina, conformando la denominada Triple Corona.

    ¿Porqué decimos que el polo es un deporte de ricos?


    Puede ser que se diga esto porque en realidad el polo es un deporte que necesita un caballo especial, cuyo valor no esté al alcance de todos y este caballo necesite de unos cuidados, un adiestramiento y una atención un poco especiales y halla que dedicarle un tiempo que no todo el mundo posee.

     Pero: ¿Por qué no podemos quedar con los amigos para jugar al polo igual que quedamos para jugar al fútbol? Yo creo que sí que podemos quedar con los amigos para jugar una tarde al polo, siempre que tengamos un sitio adecuado y que nuestro caballo este preparado creo que si podríamos jugar un rato al polo no con el nivel que juegan los profesionales pero sí para echar un buen rato con la gran familia de los caballos y los amigos.

    Me gustaría destacar que si decidimos echar una tarde entre amigos jugando al polo lo hagamos con la máxima precaución y seguridad, tanto para nosotros los jinetes, como para nuestros caballos,con cascos para nosotros y para ellos toda la seguridad que necesiten y también convendría realizar una serie de ejercicios de calentamiento y estiramientos tanto en nosotros mismos como en nuestros caballo ya que de esta manera reducimos el riesgo de lesiones y hacerlo solo nos costara unos cuantos minutos.

    Que necesitamos para jugar al polo con los amigos:


    1. Sobre todo necesitamos concienciarnos de que nuestro caballo no es un caballo de polo y no debemos forzarlo más de lo que pueda dar.
    2. Respetar las normas del juego y ser deportivos. Se trata de echar un buen rato no de ganar nada ni a nadie.
    3. Un buen sitio preparado y cuidado. Si tenemos un sitio bueno con un buen piso(suelo) para nuestros caballos evitaremos el riesgo de que nuestros animales sufran lesiones.
    4. El taco. Consta de una vara de bambú y una cabeza de madera y mide entre 119 y 137 cm.                                              
                                          
    1. La bocha (bola). Es de plástico(normalmente) o madera, tiene un diámetros entre 7,6 y 8,9 cm y pesa entre 99 y 127,5 gramos.